Galerías de arte y marchantes

Aceptar pagos en cripto en tu galería de arte: el negocio que cierra su año en cinco días, en un país donde no tiene banco

Respuesta corta: Una galería de arte puede aceptar pagos en cripto con links de pago para las señas, factura con vencimiento para los saldos, checkout alojado para ediciones online y un QR del POS en el stand de feria — sin custodia, en segundos, a una wallet tuya. El pago es final: no vuelve como contracargo.

Puntos clave

  • El mercado del arte concentra buena parte de sus ventas anuales en unas pocas semanas de feria en el exterior: un stand, cinco días, obra de cinco y seis cifras, y coleccionistas tan extranjeros como la galería en ese país.
  • La tarjeta no aguanta el ticket: interchange más comisión internacional más FX sobre una obra de USD 80.000 puede superar todo el presupuesto de embalaje, flete y seguro de la feria. Entonces la plata vuelve al giro internacional, y el giro no acredita antes del desmontaje.
  • Payzum es un procesador cripto sin custodia: links de pago para las señas, facturas con vencimiento para los saldos, checkout alojado para el viewing room y las ediciones, y un QR nuevo por venta en el stand — liquidado directo a una wallet tuya.
  • Una galería es agente, no solo vendedora. La misma cuenta resuelve el lado saliente: la parte del artista, las liquidaciones a consignatarios, montajistas, embalaje y flete, fotógrafos y comisiones de asesores, en un solo lote CSV de payouts en stablecoins.
  • Alcance honesto: esto cambia el riel, no el expediente. La identificación del comprador, el registro como operador del mercado del arte, la procedencia, los permisos de exportación, el derecho de participación y el IVA siguen siendo tuyos — y la liquidación on-chain deja un registro permanente y con fecha, que es un activo de cumplimiento, no un atajo.

Por qué el dinero de una galería de arte se mueve más lento que la obra

Seguí la plata en una venta de mercado primario. Un coleccionista ve una obra — en la galería, en un stand o en un viewing room — y pide reservarla. En casi todo el rubro, la reserva es un mail y un apretón de manos: no se movió nada, y la galería ya está sacando obra del mercado a puro crédito de confianza. Días después el coleccionista confirma. Sale la factura. La obra no se despacha hasta que el dinero acredite, y ese dinero es una transferencia internacional que va a tardar dos a cinco días, cruzar dos bancos corresponsales y llegar más corta de lo que salió.

Ahí empieza la segunda mitad de la operación, la que los de afuera olvidan: la galería es un agente en consignación. Cobró el 100% de una venta sobre una obra que nunca fue suya, y le debe al artista su parte — habitualmente cerca de la mitad — más, en obra de mercado secundario, la liquidación al consignatario. El artista suele estar en otro país y otra moneda: la galería de Madrid le debe a un artista de Buenos Aires; la de Ciudad de México, a un taller de Bogotá o de São Paulo. Ese pasivo viaja por el mismo riel lento, caro y con deducciones por el que llegó el cobro, solo que ahora las comisiones las paga la galería.

Sumale el calendario de ferias y la forma del problema queda a la vista. El año de una galería no se reparte parejo en doce meses de visitas: se concentra en unas pocas semanas de feria — arteBA, Zona Maco, SP-Arte, PArC, ARCOmadrid, Pinta — donde el stand, el flete, el seguro, los hoteles y el personal son costo hundido antes de vender una sola pieza. El stand está en otro país. La galería no tiene banco ahí. Y tiene cinco días.

Además, el dinero está mirado de cerca. Los marchantes son sujetos obligados en casi todos los mercados relevantes: en España, la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales alcanza a quienes comercian profesionalmente con objetos de arte y antigüedades; la Unión Europea incorporó al comercio de arte en su régimen antiblanqueo para operaciones desde 10.000 euros; y en Estados Unidos el Tesoro publicó un estudio específico sobre el blanqueo a través del comercio de arte de alto valor. Ese escrutinio es legítimo y no se va a ir — pero significa que tu banco trata una transferencia grande por una obra como algo para revisar, no para acreditar.

Lo que te cuesta el riel equivocado en una temporada de ferias

La venta que no sobrevive al desmontaje. Domingo a la tarde, último día de feria. Un coleccionista se decide por una obra. La transferencia se ordena el lunes a la mañana desde un banco en otro huso horario, y los cajones se están cargando el lunes a la tarde. O la obra vuelve a la galería vendida-pero-no-cobrada, o se despacha contra una promesa. Mientras tanto, otra galería tiene la próxima pieza del mismo artista y un coleccionista con presupuesto sin gastar.

El techo de la tarjeta. Pasá una pintura de USD 80.000 por tarjeta y el stack de interchange, comisión internacional y FX se acerca a cinco cifras — bastante más de lo que la galería gastó en embalar y enviar todo el stand. Entonces la tarjeta queda para grabados, fotografía y ediciones del extremo bajo, y todo lo que pasa de unos pocos miles vuelve al giro. El riel con mejor experiencia es el que menos podés pagar justo en los tickets que importan.

La retención por cumplimiento que se lee como problema de caja. Una transferencia entrante de seis cifras, de un cliente privado en otra jurisdicción, con una obra en el concepto, es exactamente el patrón que el área de prevención de un banco está entrenada para frenar y preguntar. La galería no hizo nada mal y casi siempre tiene el expediente para demostrarlo — pero los fondos quedan varios días quietos mientras se contestan las preguntas, y la parte del artista sale tarde por eso.

El contracargo sobre un objeto que ya salió del país. Un viewing room vende una fotografía de USD 4.500 a un coleccionista en el exterior. Noventa días después el cargo vuelve como "no era lo descrito". Las reglas de marca dan meses al titular para reclamar — los plazos están en normativas de red como las Visa Core Rules — y la galería termina defendiendo un juicio subjetivo sobre un objeto físico colgado en el departamento de otra persona, en otro continente. Si perdés, no tenés ni la plata ni la obra.

Cómo te lee el adquirente. Ticket promedio alto, tarjetas extranjeras, pago anticipado por bienes que se envían después, un rubro con literatura publicada sobre blanqueo y disputas de autenticidad como riesgo real: ese perfil se contesta con tarifa más cara, techo por operación más bajo, liquidación demorada o una reserva rodante que retiene parte de tu recaudación justo en las semanas en que vencen las facturas de la feria.

La merma que termina cayendo sobre el artista. Cada deducción de entrada y cada comisión de salida sale de la misma venta. El artista recibe un número que no coincide con el reparto del contrato de consignación, la galería pierde una tarde explicando gastos de bancos corresponsales, y el vínculo — que es el activo real de la galería — paga el costo.

Por qué tarjetas, giros y efectivo fallan todos en un stand en otro país

  • Las tarjetas suponen tickets chicos y disputas raras. El arte es el revés exacto: tickets enormes y disputas raras pero catastróficas, tarifadas por un adquirente que leyó la misma literatura de riesgo que tu oficial de cumplimiento.
  • Los giros internacionales suponen tiempo. La venta de feria es dinero con fecha: la obra viaja cuando se desarma el stand, no cuando SWIFT se despierta. Y lo que llega no es lo que se mandó.
  • El efectivo es justo el instrumento del que el mercado del arte se está alejando, con razón. Límites legales, declaraciones, cero trazabilidad y un rubro ya bajo la lupa: el efectivo resuelve la velocidad creando un problema de cumplimiento que no querés.
  • Los esquemas locales de pago instantáneo (Pix, Bizum, SPEI, transferencias 3.0) son para residentes por diseño. Tu base de coleccionistas es, casi por definición, no residente — y vos tampoco lo sos cuando estás en la feria.
  • Un posnet alquilado en el pabellón liquida en una cuenta de un país donde no tenés sociedad, con su propio onboarding, su propio techo y su propia retención.

El hecho estructural: una galería cobra pagos grandes, con fecha límite y transfronterizos por objetos físicos únicos, y acto seguido paga la mayor parte del producido cruzando otra frontera. Todo riel tradicional maneja mal al menos una de esas dos mitades, y la mayoría maneja mal las dos.

Cómo Payzum le permite a una galería de arte aceptar pagos en cripto

Payzum es un procesador de pagos cripto sin custodia. Payzum nunca retiene tu dinero: no hay saldo de Payzum, no hay lote de liquidación, no hay reserva rodante tarifada contra tu rubro. Cuando un coleccionista paga, los fondos se mueven on-chain desde su wallet a una wallet que controla tu galería, y la liquidación es el pago. Los pagos on-chain además son finales: una vez confirmada la venta, ningún banco emisor la revierte tres meses después — una discusión de autenticidad o de estado de conservación queda donde corresponde, en tus condiciones de factura y con tu restaurador, en vez de mutar en la devolución del precio completo con la obra ya en otro país.

Y una stablecoin es el mismo activo en el país del coleccionista y en el tuyo. Un saldo pagado en USDC desde Miami o desde Seúl llega a un stand en Basilea o a una galería en Ciudad de México en segundos, un domingo, por centavos, a valor nominal — sin cadena de corresponsales deduciendo comisiones, sin spread de cambio en la entrada, sin horarios de corte que el cronograma de desmontaje tenga que esquivar. Es la mecánica general de los cobros internacionales, aplicada a un rubro cuyo calendario entero consiste en estar en otro lado.

Los instrumentos, mapeados a los puntos de cobro de una galería

  • Links y botones de pago — sin código. Es el instrumento que convierte una reserva blanda en una real: el coleccionista pide guardar una obra, sale un link de seña por mail o WhatsApp, y la pieza sale del listado de disponibles en cuanto acredita. Los links también cierran los cargos sueltos: enmarcado, una variante por encargo, embalaje y flete refacturados a costo, un honorario de asesoría.
  • Facturas con vencimiento y detección de sobrepago para los saldos, con artista, título y número de inventario como referencia. Poné el vencimiento en la fecha en que la obra tiene que despacharse o en que se desarma la feria; un pago corto o mal referenciado se marca solo apenas entra, en vez de descubrirlo tu registrador la mañana que salen los cajones.
  • Checkout alojado — redirect, modal o inline — para el lado online: viewing rooms, ediciones, grabados, fotografía y múltiplos, donde el ticket es lo bastante chico como para que la comisión de tarjeta y el riesgo de disputa duelan más, y un coleccionista a tres husos de distancia puede completar la compra a las 2 de la mañana sin nadie del otro lado.
  • POS con QR nuevo por venta. Cualquier celular en el stand es una terminal — sin hardware alquilado, sin entidad adquirente local, sin onboarding por país para cinco días de feria. Es el mismo flujo presencial que en cualquier mostrador, y las cuentas de cajero con PIN permiten que el personal del stand y los asistentes cobren sin tocar nunca la wallet de la galería, con analítica por cajero y por terminal cuando cierra la feria.
  • Suscripciones recurrentes para lo que se repite: honorarios de asesoría de colección, gestión de acervo, depósito y guarda climatizada, programas de socios y mecenas — cobro recurrente con finalidad on-chain, la mecánica de las suscripciones sin contracargos.
  • Pagos masivos. Payouts por lote CSV más payouts EVM en stablecoins sobre Polygon, Arbitrum, Optimism, Base, BNB Chain y Avalanche: la parte del artista en cada venta, las liquidaciones a consignatarios, montajistas e instaladores, embaladores y fletes, fotógrafos, armadores de stand y comisiones de asesores — una sola operación en vez de quince transferencias a seis países.
  • API REST y webhooks firmados para que tu sistema de inventario marque la obra vendida en el segundo en que acredita la seña, y la libere para despacho cuando entra el saldo — incluido el saldo que entra a las 23 del último día de feria.

La liquidación on-chain es un registro, no un atajo

La fama del mercado del arte en materia de pagos está construida sobre efectivo, puertos francos y opacidad, así que seamos directos sobre qué problema resuelve esto. Resuelve velocidad, costo, finalidad y alcance. No resuelve — ni se debe vender como que resuelve — tus obligaciones de prevención de blanqueo. Si sos sujeto obligado, seguís identificando al comprador, seguís armando el expediente de diligencia debida y procedencia, seguís cotejando contra listas de sanciones y seguís cumpliendo tu registro donde corresponda.

Lo que cambia es la calidad de la evidencia. Un pago en stablecoins produce un registro permanente, con fecha y verificable de un monto exacto llegando a una dirección que vos controlás, conciliado en tu panel contra una factura que nombra la obra — junto con el log de auditoría, el 2FA y los secretos encriptados de Payzum. Comparalo con un sobre. Bien usado, este riel hace que tu expediente sea más fácil de defender, no más difícil: es un activo de cumplimiento. Y quien se lo venda a una galería como una forma de esquivar una obligación de KYC está vendiendo algo que Payzum no ofrece.

La volatilidad es una configuración, no un riesgo

Vos cotizás la obra en dólares o en euros y le debés al artista un porcentaje de ese precio, así que la primera objeción correcta es "no quiero quedarme con un activo que se mueve entre la reserva y el despacho". No hace falta. Payzum acepta cripto y liquida en cripto, con auto-conversión opcional a stablecoin como USDC o USDT. La seña cobrada en marzo son los mismos dólares cuando sale la parte del artista en abril.

Qué entra en alcance — y qué sigue siendo tuyo

En alcance: señas de reserva, saldos de venta, ventas de sala y de stand, ediciones y viewing rooms online, enmarcado, embalaje y flete refacturados, honorarios de asesoría y suscripciones de socios — más todo el lado saliente: parte de los artistas, liquidaciones a consignatarios, montajistas, instaladores, fletes, fotógrafos y comisiones.

Fuera de alcance, y no lo disimulamos: Payzum es un riel de pagos, nada más. No es un escrow, no es un servicio de autenticación o atribución, no es un registro de procedencia y no es un programa de cumplimiento antiblanqueo. La identificación del comprador y el origen de fondos, el registro y la supervisión como operador del mercado del arte, el expediente de diligencia debida, el cotejo de sanciones, los permisos de exportación de bienes culturales, el derecho de participación del artista donde aplique, el IVA y el régimen especial de bienes usados y objetos de arte, los contratos de consignación, la titularidad, el seguro y los impuestos siguen exactamente donde están. Si en tu mercado una operación se contrata a través de un escrow o de la cuenta de un abogado, esa pata se queda ahí — este riel encaja en todo lo demás. Cambia el riel; el expediente no.

Qué no cambia

Payzum es crypto-only y no liquida a cuenta bancaria. Convertir stablecoins a pesos, dólares o euros para alquiler, sueldos y fletes sigue siendo un paso aparte que hacés con tu propio exchange o rampa de salida, en tu propio calendario. Lo que cambia es qué tan rápido llega dinero confirmado, quién lo tiene mientras tanto — nadie más que vos — y si una obra sale del stand con fondos en tu wallet o con el PDF de un giro que todavía puede estar en tránsito.

Cómo funciona, paso a paso

  1. Abrí la cuenta y conectá una wallet tuya. Creá la cuenta en Payzum, completá el KYC y apuntá la liquidación a la wallet propia de la galería. Nunca hay un saldo retenido por Payzum: nada que liberar después, nada que reservar contra un score de riesgo por ticket alto.
  2. Convertí tu proceso de venta en instrumentos. Un link de seña para las reservas. Facturas con vencimiento igual a tu fecha de despacho, referenciando artista, título y número de inventario. Checkout alojado en el viewing room y en la tienda de ediciones. QR del POS para la sala y para cada stand de feria. Suscripciones para asesoría y guarda.
  3. Cobrá dinero final. El coleccionista paga en USDC o USDT desde cualquier wallet — Solana confirma en bastante menos de un segundo; Base y Polygon, en unos dos. Tu panel lo muestra contra la factura y la obra; tu listado de disponibles se actualiza.
  4. Liberá la obra contra fondos confirmados. Un webhook firmado pasa la pieza a "liberada para despacho" en tu sistema de inventario o de gestión de galería en cuanto acredita el saldo, para que el registrador no tenga que jugarse una decisión en el muelle de carga.
  5. Corré el lado saliente desde el mismo lugar. Cierre de mes: un solo CSV liquida la parte de cada artista, los consignatarios, los montajistas, la empresa de embalaje, el instalador freelance y la comisión del asesor — sobre la red que le convenga a cada uno.

Casos de uso en una galería de arte

Cinco situaciones donde la diferencia aparece dentro de una sola venta, no en un balance de fin de año.

  • La venta de feria que cierra el domingo. Un coleccionista se decide por una tela de USD 60.000 a las 16 del último día. Un QR en el stand, o una factura pagada desde su celular, y los fondos están confirmados en la wallet de la galería antes de que se apaguen las luces del pasillo. La obra se entrega al transportista con los cajones, no queda retenida esperando un giro que iba a acreditar el jueves.
  • La reserva que se vuelve real. Un coleccionista pide guardar una pieza una semana mientras decide. En vez de una promesa por mail, sale un link de seña del 20% y acredita esa misma noche. La obra sale del listado con plata atrás — y si el coleccionista se baja, decide tu política de cancelación, no su banco.
  • El viewing room que deja de perder margen. Ediciones y fotografía de USD 800 a 6.000 se venden por checkout alojado a coleccionistas de una docena de países. El margen que antes se iba en comisiones internacionales se queda en la galería, y un grabado ya enviado no vuelve como "no era lo descrito" noventa días después de colgado.
  • El artista que por fin cobra el número exacto. El contrato de consignación dice 50/50. El artista, en otro país, recibe exactamente el 50% de la venta en USDC en el lote de cierre de mes — sin deducciones de corresponsales, sin esperar tres días, sin la conversación sobre por qué la transferencia llegó 70 dólares más corta.
  • La obra de secundario con un consignatario que liquidar. El comprador paga por factura; el neto del consignatario, el restaurador, la empresa de embalaje y el agente de carga salen todos en el mismo lote de la semana siguiente, cada uno conciliado contra la misma venta en el log de auditoría.

Payzum vs giros, tarjetas y efectivo en el mercado del arte

DimensiónGiros · tarjetas · efectivoPayzum
Saldo antes de despachar la obraGiro internacional: 2–5 días, comisiones deducidas en el camino, mudo los fines de semanaFactura pagada desde cualquier wallet, confirmada en segundos, webhook que libera la obra
Vender en una feria en el exteriorPosnet alquilado, o un giro ordenado después de cargar los cajonesCualquier celular del stand es terminal — QR nuevo por venta, cajeros con PIN, sin entidad local
Disputa después de la entrega"No era lo descrito" puede revertir el precio completo meses después de cruzar la fronteraEl pago es final; estado de conservación y atribución quedan bajo tus condiciones de factura
Tamaño del ticketTechos por operación e interchange que pueden superar el flete de toda la feriaEl mismo flujo a USD 500 o a USD 500.000 — fee de red, no un porcentaje de la obra
Tiempo hasta fondos confirmadosDías para giros; 1–3 días para liquidación de tarjetaSegundos a minutos, on-chain, final al confirmar
Quién tiene el dinero mientras tantoBancos corresponsales; un adquirente — posiblemente con reserva rodanteNadie. Los fondos liquidan directo a una wallet que controlás — sin custodia
Costo en una venta internacional de cinco cifrasComisiones de giro + deducciones, o interchange + internacional + FXUn fee de red medido en centavos en Base, Polygon o Solana
Pagar a artistas, consignatarios, montajistas y fletesUn giro por destinatario, por país, con comisión sobre cada unoUn solo lote CSV de payouts en stablecoins
Registro para tu expediente de diligenciaLíneas de extracto bancario; recibos de efectivo sin rastroRegistro on-chain con fecha, conciliado con la factura, más log de auditoría completo

Objeciones frecuentes, respondidas

"Mis coleccionistas no tienen cripto."

Muchos no, y no hace falta. Esto corre al lado de tus rieles actuales, no en lugar de ellos. Los coleccionistas que convierte primero son los que los rieles de hoy atienden peor: el comprador cuyo banco frena una transferencia de seis cifras a una galería extranjera; el que está parado en tu stand la última tarde de feria sin ningún medio de pago local; el coleccionista del extremo contemporáneo, cercano al arte digital, que ya tiene USDC y prefiere escanear un QR antes que completar un formulario de IBAN; el comprador internacional de una edición de USD 3.000 a quien la comisión se le come el enmarcado. Ofrecerlo no cuesta nada los días que nadie lo usa, y rescata una venta cada vez que la alternativa era un giro en tránsito.

"¿La cripto no es una bandera roja de cumplimiento en el arte?"

Lo que esto hace es justo lo contrario de lo que te preocupa. La preocupación de cumplimiento en el arte siempre fue la opacidad: efectivo, intermediarios sin documentar, beneficiarios finales poco claros. Un pago en stablecoins es un registro con fecha de un monto específico llegando a una dirección específica, conciliado con una factura que nombra la obra. No reemplaza la identificación del comprador, las consultas de origen de fondos, el cotejo de sanciones ni tu registro ante el supervisor, y nada de esto debe leerse como asesoramiento legal sobre esos deberes. Pero como evidencia en el expediente, es más fuerte que un sobre y más limpia que un giro que pasó por dos corresponsales.

"Yo cotizo en dólares. ¿Y la volatilidad?"

Activá la auto-conversión y cada pago — seña, saldo, venta de edición, honorario — liquida como USDC o USDT, diseñadas para seguir al dólar. La seña de marzo son los mismos dólares cuando sale la parte del artista en abril, así que tu reparto de consignación sigue siendo aritmética y no una apuesta cambiaria.

"Ya usamos un sistema de inventario y gestión de galería."

Quedátelo. Payzum es drop-in: API REST con API keys, webhooks firmados y un playground de integración, más links y facturas sin código para todo lo que no quieras programar. Tu sistema sigue siendo la fuente de verdad de obras, consignaciones y disponibilidad; un webhook le avisa en el momento en que una seña o un saldo se fondean. Nada de tus contratos de consignación ni del proceso de tu registrador tiene que cambiar.

Preguntas frecuentes

¿Una galería de arte puede aceptar pagos en cripto por la venta de obra?

Sí. Una galería puede cobrar señas de reserva con links de pago, saldos con factura y vencimiento referenciando artista, título y número de inventario, ediciones online con checkout alojado, y ventas de sala o de stand con un QR del POS. Los fondos liquidan on-chain, sin custodia, en una wallet que controla la galería, normalmente en segundos, y los pagos son finales una vez confirmados.

¿Cómo funciona esto en una feria en otro país?

Funciona igual que en la galería, porque no hay ninguna relación adquirente local que montar. Cualquier celular del stand genera un QR nuevo por venta, el personal puede cobrar con cuentas de cajero protegidas por PIN sin tocar la wallet de la galería, y la analítica por cajero y por terminal concilia el stand cuando cierra la feria. Los fondos liquidan a la wallet propia de la galería sin importar en qué país esté parado el stand.

¿Puedo pagarles su parte a artistas y consignatarios desde la misma cuenta?

Sí. Payzum soporta pagos masivos por CSV y payouts EVM en stablecoins sobre Polygon, Arbitrum, Optimism, Base, BNB Chain y Avalanche. La parte de los artistas, las liquidaciones a consignatarios, montajistas, instaladores, embaladores y fletes, fotógrafos y comisiones de asesores pueden salir en un solo lote en vez de giros individuales a varios países, y cada destinatario recibe el monto acordado exacto en lugar de una cifra recortada por comisiones de corresponsales.

¿Aceptar stablecoins cambia mis obligaciones de prevención de blanqueo?

No. Si sos sujeto obligado del mercado del arte, tus deberes no cambian: identificación del comprador, consultas de origen de fondos, cotejo de sanciones, conservación de registros y registro ante tu supervisor donde corresponda. Payzum es un riel de pagos, no un programa de cumplimiento. Lo que suma la liquidación on-chain es evidencia: un registro permanente y con fecha de un monto exacto llegando a una dirección que controlás, conciliado en tu panel con una factura que nombra la obra. Confirmá tus obligaciones concretas con tus propios asesores.

¿Qué pasa si un coleccionista reclama después de recibir la obra?

Los pagos on-chain son finales, así que el producido queda en la wallet de la galería y lo que sigue lo deciden la factura, el informe de conservación y las condiciones de consignación — un reembolso que inicia la galería, total o parcial, en vez de una reversión que arbitra el banco del coleccionista meses después. Eso pesa sobre todo en obra ya enviada al exterior, donde un contracargo dejaría a la galería sin la plata y sin la obra.

¿Qué redes y stablecoins puede aceptar una galería?

Payzum soporta Bitcoin, Ethereum, Solana, Polygon, Base, Arbitrum, Optimism, BNB Chain y Avalanche, con LTC y DOGE disponibles para payouts. Las confirmaciones típicas rondan los 0,4 segundos en Solana y unos 2 segundos en Base y Polygon. La auto-conversión opcional liquida todo en USDC o USDT, así la obra cotizada en dólares o euros se mantiene estable entre la reserva y el pago al artista.

Agendá 20 minutos y lo diseñamos para tu programa

Cada galería tiene su mezcla: un programa de primario con una nómina de artistas al 50/50, un escritorio de secundario con consignatarios que liquidar, cuatro ferias al año en tres países, una tienda de ediciones online y una asesoría con honorarios mensuales. Agendá una llamada corta con nuestro equipo de pagos y mapeamos exactamente cómo tu galería aceptaría pagos en cripto — señas, saldos, ventas de stand y ediciones online — y cómo saldrían los pagos a artistas y consignatarios desde la misma cuenta, sin custodia, directo a una wallet que controlás.

Si el calendario no carga, agendá directamente acá · [email protected]

Este artículo es información general, no asesoramiento legal, fiscal ni financiero. Las obligaciones de prevención del blanqueo de capitales para operadores del mercado del arte — identificación del comprador, consultas de origen de fondos, cotejo de sanciones, conservación de registros y registro ante el supervisor — siguen siendo tu responsabilidad, igual que el expediente de procedencia y diligencia debida, los permisos de exportación de bienes culturales, el derecho de participación del artista donde aplique, el IVA y el régimen especial de objetos de arte, los contratos de consignación, la titularidad, el seguro y los impuestos. Confirmá la normativa aplicable en tu jurisdicción con tus propios asesores.