Aceptar pagos en cripto en tu distribuidora mayorista: el negocio que paga afuera en dólares mucho antes de cobrar en el mostrador
Puntos clave
- La distribución corre el ciclo de caja al revés dos veces. La plata sale en moneda dura hacia un proveedor de otro continente, meses antes de que la mercadería llegue — y vuelve despacio, en moneda local, desde cientos de cuentas chicas a 15, 30 o 60 días.
- El margen es un spread sobre el costo puesto en depósito. En rubros de consumo masivo y commodities es fino por diseño, así que la deducción de los bancos corresponsales a la salida y la comisión de tarjeta a la entrada no le muerden un pedacito a la ganancia: proporcionalmente, son la ganancia.
- La mitad de la cobranza sigue siendo física: el fletero o el preventista entrega el remito y se lleva efectivo o un cheque a fecha. Eso es un costo de seguridad, un costo de arqueo y un costo de faltantes que nunca figura como línea en ningún balance.
- Payzum es un procesador cripto sin custodia: POS con un QR nuevo por venta y cajeros con PIN por reparto, facturas con vencimiento y detección de sobrepago, links de pago para señas y refacturaciones, suscripciones recurrentes para pedidos fijos de reposición y pagos masivos por CSV para fleteros, repositores y vendedores — todo liquidando en una wallet que controla la distribuidora.
- Alcance honesto, y acá está lo más importante del vertical: pagarle a un proveedor del exterior por mercadería importada suele ser un acto regulado. En muchos países el pago de la importación tiene que canalizarse por el sistema bancario, en el mercado oficial de cambios y contra el registro aduanero de ese despacho. Liquidar en una wallet propia no cumple esa obligación por sí solo, y Payzum no es agente de aduana, ni banco, ni proveedor de financiamiento de comercio exterior.
Por qué una distribuidora mayorista paga afuera en dólares mucho antes de cobrar en el mostrador
La mayoría de los negocios tiene un problema de pagos. Una distribuidora tiene dos, y apuntan para lados opuestos.
Empecemos por la compra. Una distribuidora mayorista — alimentos y bebidas, ferretería, repuestos, limpieza y packaging, accesorios de electrónica, perfumería y farmacia, insumos agropecuarios, bulonería industrial — no fabrica nada. Compra por volumen, casi siempre afuera, y la compra internacional corre sobre una secuencia de pago que no cambió mucho en cincuenta años: una factura pro forma, una seña por una parte del pedido contra la orden de compra, y el saldo contra copia del conocimiento de embarque antes de que liberen el contenedor. La agencia de comercio exterior de Estados Unidos lo explica sin vueltas en su guía de métodos de pago en comercio internacional: el pago anticipado es la condición más segura para el exportador y la peor para el importador, y la cuenta abierta es exactamente al revés. Las distribuidoras chicas y medianas compran bastante cerca de la primera. Pagan primero.
Y pagan en una moneda que no es la suya. Sea cual sea el Incoterm del contrato — FOB, CIF, DAP — la factura está en dólares o euros, y también el flete, el seguro y muchas veces la comisión del agente. Después la mercadería pasa tres a seis semanas en un barco, otra semana o dos en aduana, y los derechos y el IVA vencen al despachar, antes de que se haya vendido una sola caja.
Ahora dá vuelta el negocio, del lado donde la plata tendría que volver. Vuelve en moneda local, de a poco, tarde, desde una cartera de clientes que no se parece en nada al proveedor: doscientos kioscos, autoservicios, ferreterías, talleres, farmacias, panaderías y almacenes. Casi todos compran en cuenta corriente — 15 días, 30 días, 60 en las cuentas grandes. Casi ninguno paga por transferencia el día del vencimiento sin que alguien lo llame. Y una parte importante sigue pagando como pagó siempre: en efectivo, en el mostrador, a la persona que le entregó la mercadería.
Así que el capital de trabajo de la distribuidora vive adentro de un doble hueco permanente:
- Lo que sale: pocos pagos grandes, urgentes y transfronterizos, en moneda dura, hechos antes de que la mercadería exista en tu depósito, a contrapartes que no liberan un contenedor hasta que la plata está confirmada.
- Lo que entra: muchísimas cobranzas chicas, tardías y locales — buena parte de ellas físicas — de cuentas cuyo comportamiento de pago podés influir pero nunca controlar.
Y en el medio está el margen, que es el detalle que separa a la distribución del comercio minorista. Un local le pone un markup a la mercadería. Una distribuidora gana un spread sobre el costo puesto en depósito: precio de compra, más flete, más derechos, más despacho, más el costo de tener el stock parado, contra un precio mayorista que disciplinan todos tus competidores de la misma ciudad. En consumo masivo y commodities ese spread es fino por diseño — el modelo es volumen y rotación, no markup. En líneas técnicas o especializadas es más gordo, pero el stock rota más lento, que es otra forma de que cueste plata.
Sea cual sea el número, la consecuencia es la misma: la fricción adentro del rail no se mide contra la facturación, se mide contra el spread. Cuatrocientos dólares que se evaporan en una cadena de corresponsales sobre un pago de USD 40.000 al proveedor no son un redondeo. En una línea de spread fino, pueden ser el margen de un pallet entero.
El vertical entero cabe en una frase: pagás en una moneda que tenés que comprar, meses antes, a alguien de otro continente; cobrás en una moneda que no podés cubrir, meses después, de cientos de comercios de tu propio barrio; y cada comisión de cualquiera de los dos viajes sale de un spread que ya era finito.
Lo que te cuesta el rail equivocado, contenedor por contenedor y reparto por reparto
El pago al proveedor que llega corto — y frena el contenedor. Un giro internacional pasa por bancos corresponsales que descuentan comisiones que nadie cotizó. En el libro de la fábrica figuran USD 39.640 contra una factura de USD 40.000, así que el saldo no está cancelado, así que no liberan el conocimiento de embarque, así que el contenedor pierde el buque y el próximo sale dentro de dos semanas. Ahora la demora se paga dos veces: en el almacenaje y la sobrestadía que te traslada tu agente de carga, y en la góndola que tu competidor llena mientras tu mercadería está arriba de un barco.
El corredor donde podés vender pero no podés pagar. En mercados con racionamiento de divisas, tipo de cambio paralelo o cola para pagar importaciones, lo que limita el crecimiento no es la demanda ni el crédito: es el acceso a la moneda en la que factura el proveedor, en la fecha en la que el proveedor la espera. En esos mercados el área de compras dedica más tiempo a gestionar el acceso al pago que a negociar precio, y el costo termina apareciendo en la lista.
El techo de la tarjeta en un pedido mayorista. Nadie carga una reposición de USD 25.000 a una tarjeta corporativa, y la cuenta explica por qué. El arancel, más el recargo por operación internacional, más el spread de cambio sobre ese tamaño de cargo es una parte gruesa del spread del propio pedido. Entonces la plata grande vuelve a los giros, y los giros vuelven a los horarios bancarios, a los saltos entre corresponsales y a una ventana de acreditación que no tiene ninguna relación con el calendario de liberación de tu proveedor ni con la franja de entrega de tu cliente.
El efectivo que viaja arriba del camión. Este es el costo al que las distribuidoras están más acostumbradas y el que menos veces cuantificaron. Una camioneta que cobra en treinta comercios vuelve con un bolso: exposición de seguridad en la calle, exposición de conteo en el depósito, exposición de arqueo al cierre y una ida al banco al otro día que le cuesta media jornada a alguien y a veces una comisión. Cuando el total de los remitos y el total contado no coinciden, muchas veces no hay registro por fletero ni por parada para resolverlo: hay una firma. El faltante en este rubro rara vez es dramático; es una fuga lenta y sin dueño que todo el mundo acepta como parte del costo del reparto.
El cheque a fecha que rebota en el peor momento. En buena parte de América Latina y del sur de Europa la cartera mayorista sigue siendo en parte una cartera de cheques, y el cheque está fechado sobre un futuro que tu cliente está adivinando. Cuando rebota ya entregaste la mercadería, ya reconociste la venta y ahora tenés un instrumento legal en lugar de plata — más el gasto bancario, más una relación comercial que hay que recomponer sin perder la cuenta.
El desconocimiento sobre mercadería ya consumida. Donde sí se usa tarjeta — la cuenta chica, el cliente nuevo, la venta de mostrador, el pedido por la web — la plata queda reversible durante meses. Los plazos de disputa de las marcas, documentados en material de red como las Visa Core Rules, le dan al titular de la tarjeta una ventana larguísima para reclamar. Para entonces el pallet se abrió, se vendió en la góndola de tu cliente y se lo llevaron los consumidores finales. No hay nada para recuperar y nada para inspeccionar. Es la misma asimetría estructural que sufre cualquier comercio que pelea contracargos, solo que tu producto ahora está adentro de trescientas bolsas.
El fraude sobre los datos bancarios del proveedor. Este es el modo de falla más caro del vertical y no tiene nada que ver con cripto. Una distribuidora recibe decenas de mails al año de proveedores, agentes y forwarders sobre facturas y cuentas bancarias, muchas veces en otro idioma y siempre cerca de una fecha de embarque. El centro de denuncias de delitos informáticos del FBI documenta hace años que el fraude por correo corporativo comprometido — hacerse pasar por un proveedor para desviar un pago legítimo — está entre las categorías más costosas del delito informático. Un pago de cinco cifras enviado a una cuenta fraudulenta casi nunca se recupera, y la mercadería igual hay que pagarla. Uses el rail que uses, verificar los datos del beneficiario por un canal distinto al mail es el control que más importa en distribución.
Cómo te lee el adquirente. Tickets altos, proveedores del exterior, cuenta corriente B2B, poca documentación del lado del comprador, picos estacionales y a veces un rubro genérico de "mercadería general" que puede significar cualquier cosa. La mesa de riesgo lee ese perfil y responde con topes más bajos, acreditación más lenta y, cada tanto, una reserva rotativa. Una reserva sobre una distribuidora cae particularmente mal: el mes en que pican tus cobranzas es el mes en que hay que pagar el próximo contenedor.
El float que estás financiando a la tasa de otro. Sumá: pago contra pedido, tres a seis semanas de barco, aduana, permanencia en depósito y después 30 o 60 días de cuenta corriente. El ciclo de conversión de caja en mayoreo dura habitualmente entre tres y cinco meses, financiado con una línea bancaria, con la paciencia de un proveedor o con descuento de cheques y facturas a tasa mensual. Acortar la punta de la cobranza aunque sea una semana no es una comodidad: sobre un spread fino, es recuperación directa de margen.
Por qué los giros, las tarjetas y el efectivo fallan todos en algún punto de la distribución
Ninguno de estos rails está mal hecho. Cada uno está hecho para una operación que no es la que hace una distribuidora.
El giro está hecho para la certeza, no para la velocidad ni para los montos chicos. El modelo de banca corresponsal se diseñó para mover sumas grandes, poco frecuentes y bien documentadas entre instituciones que ya se conocen. Esa es una buena descripción del pago de un contenedor y una pésima descripción de todo lo demás. Las dos cosas que una distribuidora necesita de un pago internacional — que llegue entero y que llegue en una fecha sobre la que se pueda planificar un embarque — son exactamente las dos que la cadena de corresponsales no garantiza, porque ningún banco de la cadena es dueño del resultado.
La tarjeta está hecha para un consumidor que compra un producto terminado a precio de góndola. La economía del sistema asume un markup que puede absorber dos o tres puntos, y las reglas asumen un titular al que puede hacer falta proteger de un comercio. Ninguna de las dos cosas es cierta en mayoreo. El markup es un spread sobre el costo puesto, y el comprador es una empresa que revisó la mercadería sobre un pallet en su propia puerta. Así que la distribuidora paga comisiones de consumo masivo sobre un margen de mayorista, y carga con la reversibilidad del consumo sobre una entrega firmada en persona.
El efectivo no está hecho para nada; simplemente es lo que quedó. Sobrevive en este rubro porque es el único instrumento que liquida al instante en el punto de entrega sin terminal, sin sucursal y sin relación previa. Todos en la cadena saben lo que cuesta — el riesgo en la calle, la hora del cierre, la diferencia sin dueño — y lo siguen usando porque las alternativas fallan justo en el momento en que la mercadería cambia de manos.
Y abajo de los tres está la pregunta de la custodia. Uses el rail que uses, alguien más tiene tu plata durante un plazo que define él: el banco corresponsal del medio, el ciclo de acreditación del adquirente, la reserva del procesador. Para un negocio que siempre tiene el próximo contenedor ya pedido, "tu plata existe pero no la podés tocar hasta el jueves" no es un tecnicismo: es la diferencia entre el buque que reservaste y el siguiente.
Cómo Payzum te deja aceptar pagos en cripto en la distribuidora y pagarle al reparto
Payzum es un procesador de pagos cripto sin custodia y crypto-only. Esa primera palabra es la que más importa en un negocio que siempre tiene un contenedor en tránsito: los fondos van directo a wallets que controlás vos. No hay saldo de Payzum, no hay lote de acreditación esperando un corte, no hay reserva retenida contra un rubro. La liquidación es el pago. La confirmación on-chain tarda segundos — alrededor de dos segundos en Base y Polygon, menos de un segundo en Solana — y una vez confirmada es final. Nadie la revierte noventa días después porque un comprador cambió de opinión sobre un pallet que ya vendió.
La auto-conversión opcional a USDC o USDT hace que el monto que acordaste sea el monto que te queda. Una distribuidora piensa en dólares porque su costo de mercadería está en dólares; un rail que liquida en una stablecoin en dólares elimina un descalce de moneda que la mayoría de los rails locales crean en lugar de resolver.
Los instrumentos, mapeados a cómo se mueve la plata de verdad
- POS con un QR nuevo por venta y cajeros con PIN por reparto. Acá está el instrumento estrella. Cualquier teléfono es una terminal, así que cada fletero, cada posición de mostrador y cada caja del autoservicio mayorista puede cobrar contra una entrega concreta. Cada cajero tiene su propio PIN y la analítica es por cajero y por terminal — o sea que el reparto se concilia solo en lugar de conciliarse a mano al cierre. Sin adquirente, sin comisiones de red de tarjetas, sin contracargos. La mecánica es la misma que describimos en POS cripto con cajeros y PIN.
- Facturas con vencimiento y detección de sobrepago. Para la cuenta corriente, la factura lleva tu referencia — número de pedido, código de cliente, remito — y un vencimiento puesto en la fecha real y no en una ficción amable. La detección de sobrepago importa más de lo que parece en mayoreo: los clientes redondean para arriba, pagan dos facturas en una transferencia o suman un adicional de flete, y el sistema lo marca en vez de dejarlo para descubrirlo a fin de mes.
- Links y botones de pago, sin código. Para la seña de un pedido especial, la refacturación puntual, la cuenta nueva que todavía no se ganó la cuenta corriente, la reposición de emergencia que un cliente te pide un sábado por WhatsApp. Mandás un link, ves que se acredita, liberás la preparación del pedido.
- Suscripciones recurrentes. Pedidos fijos de reposición, programas semanales de reparto, planes de servicio y mantenimiento asociados a equipos que distribuís, fees de gestión de categoría o de repositoría. Una relación mayorista recurrente no debería depender de que una tarjeta siga viva.
- Checkout hosteado y plugin drop-in. Si tenés portal de pedidos B2B — y cada año lo tienen más distribuidoras — el mismo rail va detrás como redirect, modal o inline, o como plugin sobre la plataforma que ya usás, igual que cualquier tienda que añade checkout cripto.
- Pagos masivos por CSV. Un archivo liquida a toda la gente que mueve la mercadería: fleteros dueños de su camión, repositores freelance, vendedores a comisión, changarines de depósito, instaladores y el agente de compras o el inspector de calidad en el exterior. Los payouts en stablecoins corren sobre Polygon, Arbitrum, Optimism, Base, BNB Chain y Avalanche; los payouts por CSV también cubren BTC, LTC y DOGE. Es el mismo mecanismo de lote de la guía de pagos masivos en cripto.
- API REST y webhooks firmados. La distribución corre sobre un ERP, y el ERP es el sistema de registro. Un webhook firmado le permite marcar una factura acreditada y liberar la preparación del pedido a las 6 de la mañana de un sábado sin que nadie entre a ningún panel. Además hay 2FA, secretos encriptados y un audit log completo — que en un negocio con decenas de personas manejando efectivo es un control, no un checkbox.
El reparto: un QR por entrega en lugar de un bolso con efectivo
Mirá de cerca qué cambia en la cobranza física, porque es la parte con más costo escondido.
Hoy: el fletero llega, entrega el remito, se lleva efectivo o un cheque a fecha, anota algo en una planilla y carga el acumulado del día durante el resto del recorrido. La plata está expuesta en la calle, el registro es una firma y el depósito se entera de lo que pasó realmente al cierre.
Con un QR por venta: el fletero abre la app, selecciona la entrega y muestra un QR único de esa venta. El cliente paga desde su propia wallet. La confirmación aparece en segundos en la pantalla del fletero y en la administración al mismo tiempo, atribuida a ese fletero, esa terminal y esa entrega. La camioneta termina el recorrido cargando mercadería y nada más. Nadie cuenta nada al cierre, porque no hay nada para contar: el libro se escribió mientras corría el reparto.
No es un cambio operativo chico disfrazado de grande. Elimina la exposición de seguridad, la hora del arqueo, la diferencia sin dueño y la ida al banco, y reemplaza el registro más débil del negocio por el más fuerte.
El margen es un spread sobre el costo puesto, y ahí caen todas las comisiones
Vale la pena decir explícitamente por qué a una distribuidora la mecánica de pagos le importa más que a un minorista. Un local que paga dos puntos y medio en una venta con tarjeta resigna dos puntos y medio de un markup que puso él. Una distribuidora que paga esos mismos dos puntos y medio resigna una parte de un spread que no puso ella, sobre un costo puesto que no controla, en un mercado donde el cliente sabe exactamente cuánto sale la misma caja en tu competencia a dos barrios.
La liquidación on-chain cuesta comisiones de red medidas en centavos en las redes que Payzum soporta para stablecoins, no un porcentaje del ticket. Esa inversión — un costo fijo y minúsculo en lugar de uno proporcional — vale más justo donde el ticket es más grande y el spread más fino. Es el mismo argumento de evitar las comisiones de tarjeta con stablecoins, y en este vertical pega más fuerte que en ningún otro.
Alcance honesto: lo que este rail no hace
Esta sección hay que leerla dos veces, porque el comercio exterior es una de las actividades más reguladas que puede tener una empresa mediana, y un rail de pagos toca exactamente una capa de todo eso.
- Pagarle a un proveedor del exterior suele ser un acto regulado, y este rail no lo cumple por sí solo. En muchos países el pago de una importación debe hacerse por el sistema bancario local, en el mercado oficial de cambios, contra una declaración aduanera y un registro de importación concreto. Donde esa es la regla, no cambia. Liquidar en una wallet propia no es, por sí mismo, un pago de importación conforme, y nada de esta página debería leerse como que sí. Confirmalo con tus asesores antes de cambiar cualquier cosa sobre cómo se pagan los proveedores. La parte del negocio donde este rail encaja limpio es la de las cobranzas — reparto, mostrador, cuenta corriente, señas, pedidos del portal — más comisiones y pagos locales.
- Payzum no es agente de aduana ni agente de pago de tributos. Derechos, IVA, impuestos internos y gastos de despacho siguen yendo al fisco por los canales que el fisco acepta, vía tu despachante o tu régimen de garantía.
- No es financiamiento de comercio exterior. No hay carta de crédito, ni cobranza documentaria, ni garantía bancaria, ni crédito de proveedor, ni descuento de cheques, ni préstamo. Si hoy tapás el hueco de capital de trabajo con una línea bancaria, lo vas a seguir tapando igual. La liquidación es instantánea, y eso acorta la punta de la cobranza; no es lo mismo que alguien te financie.
- No es escrow. La finalidad on-chain corta para los dos lados: la devolución es inmediata porque la plata ya la tenés vos, pero no hay marca que arbitre una disputa. Notas de crédito, devoluciones, faltantes y política de mercadería dañada siguen siendo asunto de tus condiciones comerciales, escritas y respetadas.
- No es un programa de cumplimiento. Licencias de importación y registros de producto, reglas sanitarias y de rotulado, valoración y clasificación aduanera, screening de sanciones y listas, obligaciones de prevención de lavado donde te apliquen, facturación e IVA, control de crédito, seguros e impuesto a las ganancias siguen siendo tuyos.
Lo que el rail sí hace bien, dicho sin vueltas: mover la plata de tu cliente a tu wallet en segundos, de forma final y con registro; y sacar plata hacia una lista larga de gente en un solo lote. Ese es todo el reclamo.
La volatilidad es una configuración, no un riesgo
La primera objeción de cualquier distribuidora es la variación de precio, y es justa en un negocio donde el margen entero puede ser más chico que una mala semana de un activo volátil. La auto-conversión a USDC o USDT te permite cobrar y quedarte con una stablecoin denominada en dólares, emitida contra reservas sobre las que el emisor informa — Circle publica la composición de reservas y las atestaciones de USDC. Si un cliente paga en otra cosa, la conversión se hace sola. No estás tomando una posición: estás eligiendo una moneda de liquidación, y para un importador esa moneda ya era el dólar.
Lo que no cambia
Tu lista de precios, tu política de crédito, tus plazos, tu ERP, tus recorridos, tu facturación fiscal y tu relación con los clientes quedan exactamente igual. Esta es una forma adicional de cobrar, al lado de las que ya tenés, apuntada a las partes de la cartera donde los rails actuales te cuestan más: el efectivo del reparto, la cuenta que nunca paga el día del vencimiento, la seña que tiene que acreditarse antes de liberar mercadería y la liquidación de los viernes.
Cómo funciona, paso a paso
- Abrí la cuenta y conectá tus wallets. Cargás las direcciones donde querés cobrar — wallets tuyas, en las redes que elijas. Payzum nunca tiene los fondos. Activá la auto-conversión a USDC o USDT si querés que todo caiga denominado en dólares.
- Armá los instrumentos de cobro que realmente necesitás. Normalmente: POS con un cajero con PIN por fletero y por posición de mostrador; una plantilla de factura con vencimiento y tu referencia de pedido; un par de links de pago prearmados para señas y refacturaciones; suscripciones si tenés pedidos fijos de reposición.
- Enchufalo al ERP. Usá la API REST y los webhooks firmados para que un pago confirmado marque la factura acreditada, libere la preparación del pedido y cierre la entrega en el sistema de registro. Probalo en el integration playground antes de que toque mercadería real.
- Corré un reparto como piloto. Elegí el recorrido con más efectivo y peor conciliación. Dale un PIN al fletero, ofrecé el QR en cada parada como opción al lado de los métodos de siempre, y compará una quincena de ese reparto contra la quincena anterior: tiempo hasta tener la plata, diferencias, horas de cierre.
- Pasá las cuentas corrientes que siempre pagan tarde. A esos clientes mandales la factura con vencimiento en lugar de un PDF por mail y un llamado. La referencia viaja con el pago, así que la imputación de tu lado deja de ser manual.
- Prendé el lote de pagos. Armá el CSV con fleteros, repositores, vendedores a comisión y personal eventual de depósito, corrélo una vez por semana y liquidá a todos en el mismo lote, en las redes que a cada uno le sirvan.
Casos de uso en una distribuidora mayorista
Situaciones concretas, todas semanas normales en este negocio:
- El reparto de bebidas y secos. Treinta paradas, la mitad históricamente en efectivo. Cada parada se cobra contra su propio QR en el teléfono del fletero, atribuido al PIN de ese fletero. La camioneta vuelve sin mercadería y sin plata, y la cobranza del día ya está conciliada por parada cuando el fletero entra al depósito.
- La cartera de cuenta corriente de la ferretería mayorista. Ciento cuarenta cuentas a 30 días. Cada factura sale con vencimiento en la fecha real y el código del cliente como referencia. Los pagos llegan finales y ya imputados; el de cobranzas dedica la semana a las doce cuentas que están genuinamente atrasadas en vez de a imputar plata.
- El pedido especial que necesita seña. Un taller quiere doscientas unidades de una pieza que no tenés en stock. Le mandás un link de pago por la seña, se acredita en minutos y compras coloca el pedido esa misma tarde — en vez de esperar tres días a ver si entra una transferencia y perder el plazo de entrega del proveedor.
- El mostrador del autoservicio mayorista. Un salón de ventas abierto seis días por semana, con cola de compradores chicos y dos posiciones de caja. Cada posición es un cajero con PIN con su propia analítica, así que la recaudación por caja, por hora y por operador es un reporte y no una discusión.
- El programa de reposición fija. Una cadena de doce autoservicios con pedido semanal fijo. Una suscripción recurrente cobra el programa automáticamente; nadie tiene que rearmar el pago cada lunes, y no se muere cuando le reemitan una tarjeta.
- La liquidación del viernes. Catorce fleteros dueños de su camión, seis repositores, cuatro vendedores a comisión y un agente de compras en el exterior. Un CSV, un lote, cada uno cobrando el monto exacto acordado en stablecoins en la red que le sirve — en lugar de diecinueve transferencias, cuatro de ellas internacionales y todas llegando cortas.
- El portal de pedidos B2B. Los clientes que prefieren pedir a medianoche antes que esperar al preventista tienen un checkout hosteado detrás del portal, así que un pedido cargado a las 11 de la noche es un pedido pagado a las 11:01, y la hoja de preparación está en la pantalla del depósito a las 6 de la mañana.
Payzum vs giros, tarjetas y efectivo en una distribuidora mayorista
| Dimensión | Giros, tarjetas y efectivo | Payzum |
|---|---|---|
| Velocidad de liquidación | Giros de 1 a 5 días hábiles y solo en horario bancario; tarjeta a 1–3 días; efectivo instantáneo pero solo en el mostrador | Confirmación on-chain en segundos — unos 2s en Base y Polygon, menos de 1s en Solana — cualquier día y a cualquier hora |
| Dónde caen los fondos | Cadena de corresponsales y después tu banco; la plata de tarjeta la tiene el adquirente durante su ciclo | Directo en una wallet que controlás vos. No hay saldo de Payzum que retener, loteizar ni reservar |
| Monto recibido | Los corresponsales descuentan sin avisar; las comisiones de tarjeta son un porcentaje del ticket | El monto enviado es el monto recibido; las comisiones de red son centavos, no un porcentaje |
| Reversibilidad | Los pagos con tarjeta son reversibles durante meses según los plazos de disputa; los cheques rebotan después de entregada la mercadería | Final al confirmarse. Sin contracargos y sin instrumento que rebote |
| Cobranza en el reparto | Efectivo: riesgo en la calle, conteo al cierre, diferencias sin dueño, ida al banco al otro día | Un QR nuevo por entrega, PIN por fletero, analítica por cajero — conciliado mientras corre el reparto |
| Pagar a fleteros, vendedores y repositores | Transferencias una por una, cada una con su comisión, su corte y su modo de falla | Un lote por CSV sobre Polygon, Arbitrum, Optimism, Base, BNB Chain y Avalanche (más BTC/LTC/DOGE) |
| Moneda de liquidación | Moneda local que después tenés que convertir para pagar un costo de mercadería en dólares | Auto-conversión opcional a USDC/USDT — la misma unidad en la que está cotizado tu costo puesto |
| Riesgo de cuenta | A las empresas de comercio exterior las desbancarizan, les ponen reservas o les piden explicar un rubro genérico | No queda nada en una cuenta de procesador, así que no hay saldo para congelar ni para reservar |
| Pagarle al proveedor del exterior | El canal regulado y documentado — con todo su costo y su demora | No cambia. El pago de importaciones sigue por el canal que exija tu jurisdicción; este rail es para cobranzas, comisiones y pagos locales |
Objeciones frecuentes, respondidas
"Mis clientes son almacenes de barrio. No van a pagar en USDC."
Algunos no, y esos siguen pagando exactamente como hoy — esto va al lado de tus métodos actuales, no los reemplaza. Pero mirá quién compra de verdad en una distribuidora en nuestros mercados: buena parte del comercio independiente lo maneja gente que ya ahorra en dólares, que ya le manda plata a un familiar afuera y que en varios países ya opera en stablecoins porque la moneda local pierde valor entre la entrega y el vencimiento. Para esas cuentas, pagarte en una stablecoin en dólares desde el teléfono es más fácil que conseguir efectivo un martes. Empezá por las cuentas que te lo piden, no por una bajada de línea.
"Le compramos a una fábrica en Asia. ¿Podemos pagarle al proveedor por acá?"
No lo des por hecho, y no cambies la forma en que pagás a tus proveedores por lo que dice un artículo. En muchas jurisdicciones el pago de una importación tiene que pasar por el mercado oficial de cambios, por un banco y contra el registro aduanero de ese despacho. Donde esa es la regla, no cambia y este rail no la cumple. Hay proveedores y corredores donde la cosa funciona distinto, y esa conversación es con tu despachante, tu banco y tu contador — no con un proveedor de pagos. La ganancia confiable acá está en la plata que entra, y en los pagos locales y de comisiones que salen.
"Si el pago es final, ¿qué nos protege si un cliente dice que le faltó mercadería?"
Lo mismo que te protege hoy: el remito, tus condiciones de venta, tu proceso de nota de crédito y la relación. Lo que cambia es quién tiene la plata mientras se resuelve. Con tarjeta, el adquirente te la saca primero y pregunta después, meses más tarde, sobre evidencia que tenés que armar vos. Con liquidación final, la plata está en tu wallet y emitís la nota de crédito o la devolución según tu propia política — que ante un faltante real vas a resolver en una hora, justamente porque ya tenés los fondos. La herramienta no es un permiso para ser injusto: solo evita que un tercero decida por vos.
"Somos una distribuidora de veinte personas con un ERP viejo. Esto suena a proyecto de sistemas."
El lado del POS no es un proyecto de sistemas en absoluto: cualquier teléfono es una terminal, y un fletero necesita un PIN, no una capacitación. Los links y las facturas son sin código, desde un panel. La integración con el ERP es opcional e incremental: la mayoría arranca con un piloto de un reparto y un grupo de cuentas corrientes, y recién conecta webhooks cuando el volumen lo justifica. El primer paso realista es una quincena en tu peor recorrido.
Preguntas frecuentes
¿Cómo acepta pagos en cripto una distribuidora mayorista en la práctica?
Con tres instrumentos, casi siempre a la vez. En el reparto y en el mostrador, un QR de POS generado por venta, con un PIN por fletero o por caja y analítica por cajero. Para la cuenta corriente, una factura con vencimiento en la fecha real, con tu número de pedido o código de cliente como referencia y detección de sobrepago. Para señas, pedidos especiales y refacturaciones puntuales, un link de pago sin código. Todo liquida on-chain en segundos, directo a una wallet que controla la distribuidora, con auto-conversión opcional a USDC o USDT.
¿Podemos usar esto para pagarle a nuestros proveedores del exterior por mercadería importada?
No como reemplazo del canal regulado. En muchos países el pago de una importación debe hacerse por el sistema bancario, en el mercado oficial de cambios, y contra el registro aduanero de ese despacho; donde eso aplica, no cambia, y una wallet propia no lo cumple. Payzum no es agente de aduana, ni banco, ni proveedor de financiamiento de comercio exterior. La parte del circuito donde este rail encaja limpio es la cobranza — reparto, mostrador, cuenta corriente, señas, pedidos del portal — más comisiones y pagos locales. Confirmá el lado del proveedor con tu despachante, tu banco y tus asesores.
¿Qué pasa con el efectivo que hoy cobran los fleteros?
Se convierte en un QR en cada parada. El fletero selecciona la entrega en la app y muestra un QR único de esa venta; el cliente paga desde su propia wallet y tanto el fletero como la administración ven la confirmación en segundos, atribuida a ese fletero, esa terminal y esa entrega. La camioneta deja de andar con plata, el depósito deja de contar al cierre y desaparece la diferencia sin dueño entre el remito y el bolso, porque el registro se escribe mientras corre el reparto en lugar de reconstruirse después.
¿Hay contracargos en los pedidos mayoristas cobrados así?
No. La liquidación on-chain es final al confirmarse, así que no hay ventana de disputa de marca ni reversión meses después de que tu cliente vendió el pallet en su góndola. Eso corta para los dos lados y conviene decirlo claro: si corresponde una nota de crédito por un faltante o mercadería dañada, la emitís vos según tus condiciones de venta, porque la plata ya está en tu wallet. Nadie arbitra por vos.
¿Cómo les pagamos a fleteros, repositores y vendedores a comisión?
Con pagos masivos por CSV. Subís un archivo y toda la lista se liquida en un solo lote: los payouts en stablecoins corren sobre Polygon, Arbitrum, Optimism, Base, BNB Chain y Avalanche, y los payouts por CSV también cubren BTC, LTC y DOGE. Cada beneficiario recibe el monto exacto acordado, sin las comisiones de transferencia y las deducciones de intermediarios que hacen tan caros los pagos internacionales chicos. El encuadre laboral, los contratos y cualquier obligación de liquidación de sueldos siguen siendo tuyos: esto es un rail de pagos, no una empresa de nómina.
¿Qué nos protege de la volatilidad si el costo de la mercadería está en dólares?
La auto-conversión opcional a USDC o USDT. Podés cobrar y quedarte con una stablecoin denominada en dólares, que es la misma unidad en la que ya están cotizados tu costo puesto, el flete y las facturas del proveedor. Eso elimina el descalce de moneda que crean la mayoría de los rails locales — cobrar en moneda local contra una estructura de costos en dólares — en lugar de agregar uno nuevo.
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Contanos cómo se reparte tu cartera de verdad — efectivo del reparto, cuenta corriente y mostrador —, a cuántos fleteros y vendedores liquidás por semana, qué líneas tienen el spread más fino y qué corredores de proveedores se te rompen siempre, y mapeamos el lado de la cobranza (QR por entrega con cajeros con PIN, facturas atadas a tus vencimientos, links para señas) y el lado de los pagos (un solo CSV en las redes que le sirven a tu gente) para tu caso concreto. Sin custodia, crypto-only, directo a una wallet que controlás vos.
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Este artículo es información general y no constituye asesoramiento legal, impositivo, aduanero ni financiero. Las licencias de importación y exportación, la valoración y clasificación aduanera, los derechos, impuestos internos, IVA e ingresos brutos, la normativa cambiaria sobre el pago de importaciones y sobre la liquidación de divisas, los registros de producto y las reglas sanitarias y de rotulado, el screening de sanciones y listas, las obligaciones de prevención de lavado de activos cuando te apliquen — en España, entre otras, la Ley 19/2003 sobre el régimen jurídico de los movimientos de capitales y las transacciones económicas con el exterior —, el control de crédito, los seguros y el impuesto a las ganancias siguen siendo tu responsabilidad. Payzum es un rail de pagos: no es agente de aduana, ni banco, ni escrow, ni emisor de cartas de crédito, ni proveedor de financiamiento de comercio exterior o factoring, ni empresa de liquidación de sueldos. En muchas jurisdicciones los pagos a proveedores del exterior por mercadería importada deben hacerse por el sistema bancario local, en el mercado oficial de cambios y contra un registro aduanero; esa obligación no cambia, y liquidar en una wallet propia no la cumple por sí sola. Confirmá con tus asesores las reglas de cada país donde comprás, vendés o pagás.